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Arquitectura después del COVID-19

Arquitectura después del COVID-19

Repasando un poco la historia, nos encontramos con la renovación de Haussman en París de 1800, que buscaba una ciudad más saludable con más aire y luz en las viviendas, o la infraestructura reconfigurada de Londres debida a la epidemia de cólera en 1954, también está Nueva York en el siglo XIX y sus mejoras en las políticas de las viviendas de los más pobres.

Espacios públicos después del COVID-19

Muchos profesionales de la arquitectura y del diseño opinan que trás esta última Pandemia del COVID-19, nuestra forma de concebir ciertos espacios urbanos es probable que sufra ciertas modificaciones. Estadios, edificios públicos, edificios sanitarios, escuelas, universidades, oficinas, grandes superficies, aviones, etc.

 

Es probable que la arquitectura pública que tiene una concurrencia masiva, reconsidere sus criterios de aforo, distancias de seguridad y ventilación.

 

El distanciamiento social en estos momentos parece ser una acción necesaria. Sabemos que es algo temporal, pero nos hace pensar que la posibilidad de padecer futuros virus podría incentivar a los arquitectos a diseñar con la vista puesta en espacios abiertos que eviten el contacto entre personas.

 

Es posible que tengamos que volvernos un poco menos físicos, siempre que sea posible.

 

Estamos ahora mismo en un momento de especulación, en el que esperamos que los gobiernos publiquen normativas que modifiquen dichos espacios.

 

Tal vez estos cambios perduren en el tiempo, o tal vez se olviden una vez tengamos una vacuna efectiva para el virus, lo desconocemos, pero no es descabellado pensar que esta emergencia sanitaria que vivimos ahora produzca un cambio en el concepto que tenemos de los espacios públicos y domésticos.

 

¿Qué puede cambiar?
 

  • Es probable que exista una mayor conciencia de la importancia de adecuar más lugares para lavarse y desinfectarse las manos.

 

  • Aumentar la automatización para evitar el contacto, tales como puertas automáticas, ascensores que se activan por la voz, interruptores con manos libres, etiquetas automáticas para maletas, etc.

 

  • Hay quien aboga por el final de las oficinas abiertas en beneficio de las cámaras de trabajo dentro de las oficinas. Es decir, espacios que permitan un equilibrio de concentración aislada ycolaboración productiva y significativa. Todo esto se probará a medida que nos veamos obligados a trabajar separados. Si el trabajo virtual es exitoso, si de hecho somos más productivos, cambiará fundamentalmente la propuesta de valor del espacio de trabajo compartido.

 

  • En cuanto a los espacios sanitarios, esta pandemia plantea la importancia de generar cambios en ellos. De hacer posible que los enfermos no se junten en las salas de espera contagiando unos a otros. Utilizando nuevas tecnologías como la RFID, se podría conseguir varios sitios en los edificios sanitarios en los que los enfermos pueden esperar su turno para ser atendidos ensalas polivalentes más espaciosas y ventiladas, habitaciones flexibles que puedan convertirse fácilmente en UCIs si así se necesita. En fin, generar espacios más asépticos con terrazas y salidas al exterior. 

 

Es muy pronto para saber en qué cambiarán nuestras vidas y si será una realidad la dirección sostenible que parece indicar el darnos cuenta de lo vulnerables que somos.

 

Se abren muchos caminos, diferentes formas de trabajo, de ver la vida, sin duda vendrán cambios.